viernes, 29 de abril de 2016

Yumbos, el Legado



Escondidos en la densa selva, cobijados por la espesa vegetación, confundidos por los animales, viejos hombres caminantes de los andes, sus conocimientos son más que ancestrales, hombres milenarios, poderosos e incomparables.

Cuenta la historia efímera en su  detalle, poco agradable, en ocasiones notable y con gran reproche, habla de los Yumbos una civilización muy anterior a la de los famosos Incas, amantes de la naturaleza, grandes pensadores y socializadores.
 
Los Incas en su llegada con afán de expansión intentaron conquistarlos pero detuvieron la misma y se refirieron a los Yumbos como un pueblo lleno de “gente desnuda y pobre”, una expresión muy fuerte para quienes conocían de su territorio como los marineros a las estrellas.

Pero tiempo después serían los conquistadores españoles los que se encargarían de doblegar a este noble pueblo, que vio caer a sus pies su trabajo, la gran pasión por su tierra y a sus astros despedirse para esconderse en la inevitable guerra.

Su legado se extiende más allá de cualquier sueño, dejaron las Tolas, esas pirámides truncadas, algunas con escaleras y otras con rampas, situadas estratégicamente en los cuatro puntos cardinales con usos ceremoniales o tan solo usadas como viviendas, detalles de un pueblo que se negaba a morir. 

Sus manos fueron las que elaboraron un total de siete piscinas cada una con usos determinantes para el pueblo Yumbo, le daban al agua un lugar donde adorarla y con un significado más especial, donde el frio se escapaba de sus almas y volvía más interesante su manera de pensar. Incluso el sol, la luna y las estrellas hacían su paso por alguna de las piscinas, mientras alrededor estaban los sabios hombres esperando que los astros les dieran respuestas breves.

Sus creencias iban más lejos de lo conocido, tres mundos estrechamente ligados, el de las deidades, el terrenal donde estaban ubicados y por debajo del mundo, conocido como el de los muertos.
Grandes solsticios y espectaculares equinoccios dieron lugar a importantes reuniones de agradecimiento por lo que les había otorgado la Madre Tierra, respetaban a las cascadas, ríos, lagos y cada espacio que les transmitía vida.

Eran grandes comerciantes, para caminar usaban unos palos grandes y siempre en sus espaldas llevaban canastas especiales, los caminos comerciales por los que transitaban eran conocidos como Culuncos, caminos que solo ellos conocían y que los mantendrían escondidos por muchos años. 

Un pueblo noble y solidario que vio como caería su gran fuerza debido a las enfermedades que trajeron los conquistadores.

No solo dejaron su legado impregnado en cada espacio por el cual pasaron, dejaron sus anhelos, por ello son y serán considerados como:

“Yumbos Amigos del bosque, pueblo de pensadores, viajeros y hombres luchadores”

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 Relato: Daniel Villacis